Las plataformas de esta categoría cobran de una de tres formas, y la diferencia importa más que la cifra anunciada.
Los sistemas de fichas o créditos —usados por OurDream, Candy AI, Secrets AI y SweetDream AI— significan que la suscripción compra el acceso mientras cada imagen, vídeo o mensaje de voz consume una asignación mensual. Cuando se agota, compras más. Para quien genera con regularidad, las recargas se convierten en el coste dominante, y el precio anunciado es un suelo en lugar de un total.
Los topes estrictos —usados por DreamGF y SoulGen— fijan un número de generaciones por ciclo y no cobran nada más allá. No puedes pasarte del presupuesto, pero tampoco puedes comprar más allá del límite. Sobre el papel parecen más caros. En la práctica son los únicos planes cuyo coste anual puedes enunciar el primer día.
La clave API propia —en la práctica solo Janitor AI— te pasa a facturación por token con un proveedor de modelos. La calidad la limita tu presupuesto y no un nivel de suscripción, pero el coste es genuinamente impredecible.